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Comarca de Gúdar - Javalambre

Los dos macizos montañosos que la rodean son los que dan nombre a la comarca. La sierra de Gúdar y la de Javalambre. Ambas poseen las cotas más altas de la provincia de Teruel. Tanto el pico de Javalambre así como el alto de Peñarroya, en el lado de la serranía de Gúdar, superan los 2000 metros de altitud.

Dos sierras que se miran de frente y, en el centro, vertebrándolas, el valle del río Mijares. Río principal alimentado por afluentes como el río Albentosa desde Javalambre o el río Alcalá o el río Mora desde Gúdar. En la localidad de El Castellar, más concretamente en el paraje del Chaparral, tiene su nacimiento el río Mijares y que, después de pasear sus aguas por la comarca, se adentra en la provincia de Castellón y desemboca en el Mediterráneo. Más concretamente en los términos de Almazora y Villarreal.

El clima que caracteriza la comarca de Gúdar Javalambre está fuertemente influenciado por su orografía. Se trata de un clima mediterráneo con fuerte influencia continental. La mayor parte del terreno sobre el que se asienta la Comarca de Gúdar Javalambre está elevado por encima de los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Muchos de los municipios superan esta altitud. Siendo Valdelinares uno de los pueblos más altos de la geografía española situado a 1.693 metros. En las zonas de alta montaña, los veranos suelen ser cortos, frescos y hasta tormentosos; mientras que los inviernos son fríos y con nevadas. Sin embargo, en las zonas más bajas, el clima mediterráneo es el que predomina con unos veranos con días calurosos y frescas noches e inviernos muy suaves. La precipitación media anual es de 500mm. Un ejemplo es la localidad de Olba a tan sólo 660 metros de altitud y que regada por las aguas del río Mijares posee unas magníficas tierras de cultivo para huerta.

Entre la cota más baja y la más alta de la comarca de Gúdar Javalambre existen más de 1400 metros de diferencia y por ello esta zona posee una gran diversidad botánica. A destacar la gran variedad de especies de pino. Podemos encontrar pinares de pino carrasco (pinus halepensis), que no supera los 1.000 metros de altitud; pino rodeno (pinus pinaster), que aparece entre los 900 y 1.300 metros; pino negral (pinus nigra), en altitudes que van desde los 1.100 a los 1.700 metros; pino albar (pinus sylvestris) caracteristico de alta montaña y que ocupa altitudes desde 1.400 hasta los 2000 metros; pino moro (pinus uncinatum) a 2.000 mteros de altitud, la joya de estas especies al tener un incalculable valor ecológico. Relicto de épocas glaciares sólo lo encontramos en el alto de Peñarroya, en la sierra de Gúdar. Son las únicas hectáreas donde se asienta en toda la provincia de Teruel y es el lugar más septentrional de la península donde lo podemos encontrar, ya que su hábitat natural son los Pirineos y los Alpes.

Todas estas especies se encuentran cada una en su entorno natural perfectamente acondicionadas al terreno en el que nacieron o fueron repobladas. La comarca de Gúdar Javalambre también posee uno de los mejores bosques de sabinas de toda Europa. Del género juniperus destacan las formaciones de Juniperus thurifera o sabina albar en los montes de Sarrión, La Puebla de Valverde y Manzanera. Otras especies son enebros (juniperus oxicedrus), sabina negral (juniperus phoenicea) o la sabina rastrera (juniperus sabina), que cubre las cumbres de Javalambre y le da ese aspecto tan característico de “manto de leopardo”.

En la parte central de la Comarca de Gúdar Javalambre, más concretamente en la llamada depresión del río Mijares, encontramos bosques de encinares y quejigares. Las encinas (Quercus ilex) o carrascas, tienen como compañeras las coscojas (Quercus coccifera) y su asentamiento requiere la naturaleza calcárea o silícea de los suelos. Los quejigos o rebollos (Quercus faginea) necesitan una mayor humedad ambiental pero que los encontramos muchas veces en compañía de sabina albar (juniperus thurifera) y encinas e incluso asociados a coscojas creando una combinación poco frecuente.

Desde hace unas décadas se recoge en las tierras turolenses y más concretamente en las de la comarca de Gúdar Javalambre un preciado hongo del gusto de los más exquisitos paladares. Se trata de la trufa negra (Tuber melanosporum). Este manjar nace y crece bajo tierra en asociación y simbiosis con determinadas especies de árboles como la encina, la coscoja o el quejigo. La aparición de la trufa negra se daba de forma natural en estos montes, pero en la actualidad y debido a la sobreexplotación, los truferos (lugares donde crece la trufa) naturales han ido desapareciendo. La tecnología y los estudios sobre la trufa negra han llevado a descubrir que poniendo en contacto la raíz de la planta con el micelio de la trufa se pueden micorrizar las diferentes especies de árboles para que en un futuro produzcan trufa, en este caso trufa negra.

Cuando decidimos crear una plantación de encinas, quejigos o coscojas que tengan implantado el micelio de la trufa negra tenemos que tener en cuenta unas pautas. El terreno elegido debe ser el idóneo para plantar este tipo de especies (suelos calizos elevados por encima de los 700 metros de altitud y que no superen los 1.400), además de que exista una climatología especifica (inviernos fríos y con heladas y veranos calurosos pero con tormentas en los meses de julio y agosto). La trufa negra madura con el frío y su campaña es desde mediados de noviembre hasta casi finales del mes de marzo.

Debido a la escasez de este producto a nivel mundial ya que tan sólo crece en tres regiones en todo el mundo, Francia, Italia y España, y a su inconfundible aroma con el que se acompañan numerosos guisos, la trufa negra es uno de los productos más demandados y anhelados por los mejores chef a nivel mundial. Encontrarla no es nada fácil ya que se precisa la ayuda de perros adiestrados para cazarlas. Crecen bajo tierra y el aroma que desprenden es inapreciable para el olfato humano, pero no para la nariz de los canes que rastrean el terreno y escarban hasta que encuentran el llamado oro negro. Por todo esto y su limitada producción su coste es muy elevado.

Las jaras (Cistus ladanifer), gayubas (Artostaphylus uva-ursi), aliagas (Calicotome spinosa y Gentisca scorpius) o tomillos (Thymus vulgaris), espliegos (Lavandula spica), y rosales aparecen en los claros de encinares, quejigares o bosques de pinos.

Otro tipo de vegetación es la propia de los ríos que riegan la comarca de Gúdar Javalambre. Son los llamados bosques de ribera donde predominan los álamos y chopos (Populus nigra), existe un bosque de álamos temblones (Populus tremuloides) en la localidad de Alcalá de la Selva, mimbreras (Salix viminalis) y sargas (Salix elaeagnos), además de juncos, cañas y la Coryaria myrtifolia o más conocida como emborrachacabras.

A medida que nos vamos alejando de los cauces es frecuente encontrarse con nogales (Juglans regia), cerezos, avellanos silvestres (Corylus avellana) y bajo ellos hiedras (Araliaceae) y zarzas (Rubus ulmifolius).

La genciana acaule o genciana de verano (Gentiana acaulis) es un especie hierba que aparece en las montañas de Centroeuropa, y en la Península Ibérica sólo nace en los Pirineos y en la Sierra de Gúdar. También en la zona de Gúdar, entre Alcalá de la Selva y Valdelinares, crece el Thesium alpinum y el Aster aduncus. Particular alusión merece el arbusto Euonymus latifolius que aparece en localidades de la sierra de Javalambre y que tan sólo se encuentra en la Península Ibérica en ese lugar y en tres municipios de la Sierra de Cazorla.

Endemismos propios de la Comarca de Gúdar Javalambre son la sideritis javalambrensis, la veronica javalambrensis y la oxytropis javalambrensis. Especies que se asentaron en el periodo glacial y son típicas de climas alpinos. Las tres son de gran valor ecológico y a proteger. Especialmente la oxytropis jabalambrensis que está en peligro de extinción y es de gran valor biogeográfico.

Otras especies a destacar en Javalambre son el Erodium celtibericum o geranio de Peñagolosa y el sorbus torminalis. En la parte de la sierra de Gúdar destaca la sideritis fernandez casasii como especie endémica.

De climas más cálidos como el Mediterráneo llegan hasta la comarca, a través del río Mijares especies como el alcornoque (Quercus suber) en los alrededores de Olba; el lentisco (Pistacea lentiscus); la adelfilla (Bupleurum fruticosum), en el valle del río Linares, única aparición en toda la provincia turolense; la Guillonea scabra y el esparto (Stipa tenacissima), que tienen su aparición en las localidades de Olba y Arcos de las Salinas.

FAUNA

La fauna de la Comarca de Gúdar-javalambre es, como su vegetación, muy diversa. Debido a la diferencia de altitudes y orografía, la disparidad faunística es un hecho a la vez que un reclamo para los amantes de la Naturaleza.

Son siempre las grandes rapaces las que más llaman la atención del viajero a su paso por la Comarca. Entre ellas destacan por su majestuosidad el águila real (Águila chrysaetos), el águila culebrera (Circaetus gallicus) o el águila calzada (Hieratus pennatus); y por su porte el halcón (Falco peregrinus), el azor (Accipiter gentilis) y el buitre leonado (Gyps fulvus).

Para los apasionados de las rapaces nocturnas esta región es especial. En ella se pueden encontrar, no sin paciencia, Buhos reales (Bubo bubo), cárabos (Strix Arauco), autillos (Otus stops) y lechuzas campestres (Asio flameus).

Las sierras de la Comarca de Gúdar Javalambre son hábitats perfectos para los mamíferos de la talla de la cabra montesa (Capra pirenaica), el corzo Capreolus capreolus) o los jabalíes (Sus scrofa) y es frecuente su avistamiento; otros de menor tamaño son los zorros (Vulpes vulpes), el tejón (Meles meles), la gineta (Genetta genetta), la güiña (Martes foina) o el gato montés (Félix silvestris) son numerosos y vistos con asiduidad. Especies más escurridizas y escasas son la comadreja (Mustela nivalis), el turón (Mustela putoris) y la nutria (Lutra lutra).

De las aves que se pueden ver con frecuencia en épocas de migración cabe llamar la atención el verderón serrano, característico de los montes de Europa, el trepador azul y el roquero rojo. De latitudes más frías llegan hasta aquí el mirlo capiblanco (Turdus torcuatus), el acentor alpino (Prunella collaris) o el zorzal real (Turdus pilaris) para los amantes de la caza.

El río Mijares, sus riberas y algún pequeño embalse hacen que podamos disfrutar de especies como el mirlo acuático (Cinclus cinclus), ánade real (Anas platyrrhychos), zampullín chico (Tachybaptes ruficolis), polla de agua (Gallinula chloropus), garzas reales (Ardea cinérea) o cormoranes (Phalacorax cabo). Muchas más especies se pueden ver durante las diferentes estaciones del año, sobre todo en la época de las migraciones, como son cigüeñas, ánades, garcetas o la valiosa águila pescadora (Pandion haliaetus).

Las aguas cristalinas de los ríos que riegan la Comarca de Gúdar Javalambre hacen que en ellas vivan numerosas especies animales, algunas de ellas de gran valor como la madrija (Chondrostoma turiensis) que sólo se encuentra en los cauces del río Mijares y del Turia o el barbo levantino (Barbus guiraonis), que también se encuentra en el río Júcar.

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